Tenía pendiente hablar sobre el caso de la niña de 12 años fallecida por un coma etílico... ayer leyendo a SOÑADORA una entrada sobre el tema se me vinieron muchas ideas para terminar la entrada que tenía pendiente en el borrador desde que leí lo de esta pobre chiquilla.
Primero decir que cuando algo así pasa todo el mundo se echa encima de los padres porque claro se supone que un padre debe saber donde está a cada momento su hijo, cuando la realidad es que un padre sabe lo que su hijo le dice, ahora los padres justifican que su hijo tiene móvil como una fórmula perfecta para tenerle localizado.... ¿perdona? yo llamo a mis hijos y les pregunto donde están y me lo tengo que creer, al igual que tengo que creerme todo lo que dicen por aquello de la confianza.
Que levante la mano quien jamás ha mentido a sus padres diciéndoles que iba a tal sitio cuando en realidad estaba en otro, o que se quedaba en casa de una amiga cuando en realidad se iba a quedar de parranda toda la noche, ¿quien no ha salido de su casa vestido de forma correcta y ha aprovechado el ascensor o la casa de una amiga para cambiarse y pintarse como una mona?
Todo adolescente o preadolescente dice alguna mentirijilla... asumamos que nuestros hijos no son los mismos dentro de casa y cuando salen, intentemos educarles para que por lo menos sean conscientes de que todo acto tiene una consecuencia y que antes de actuar piensen... pero no nos creamos con la capacidad de juzgar a nadie por no saber donde están sus hijos.
La hora de estar en la calle es otra cosa parecida... es cierto que esa pobre niña estaba en la calle a unas horas un poco "peculiares", pero de toda la vida de dios (recordar cuando erais jóvenes) ha habido gente con horarios de todo tipo... yo con 17 años tenía que estar a las once en casa, una de mis mejores amigas a las diez... y otras amigas a eso de la una... incluso recuerdo algunas amigas sin horario. Cada padre hace lo que le parece. Además recordar que no es lo mismo vivir en una gran ciudad y estar por ejemplo con doce años a las doce de la noche por los madriles que estar con doce años a las doce de la noche en un pueblo.
Con la desaparición de Diana Quer en el programa de Ana Rosa ella con toda impunidad soltó un: "¿como podía volver esa niña sola a casa a esas horas?" y añadieron algo sobre que todos los padres van a buscar a sus hijos por la noche... pues no señores... yo en mi Ciudad de Origen iba y volvía sola como todas mis amigas, primero porque era una ciudad muy tranquila y pequeña y lo fácil era encontrarte siempre con alguien de camino y nunca pasaba nada... obviamente eso en Madrid o Barcelona será impensable.
Después añadir que para beber no hace falta que sea de noche, chavalines que no van a clase por la mañana y los ves en el parque de abajo tomando unas cervezas no es algo extraño, o chicos que se beben todo lo que pueden a las cinco de la tarde y vuelven a casa tan campantes a las nueve de la noche y los padres no se enteran o no quieren enterarse.
La culpa al final es de todos.... nosotros enseñamos a los niños que para celebrar cosas se bebe y se brinda con alcohol, que el ocio va asociado a beber (nos vamos de cañas o a tomar el vermut), el alcohol tiene un precio "asequible" y es fácil de conseguir, eso de no vender a menores es una gran falacia. Tendemos a banalizar los efectos del alcohol... "por una copa no pasa nada", los chicos tienden a caer por presión del grupo, el que no bebe es el raro, el que no se integra, no les damos alternativas lúdicas y las que les damos muchas veces no tienen que ver con las verdaderas inquietudes de los jóvenes. Controlar un botellón es complicado, y más en ciudades donde el clima anima a estar en la calle... En ciudad de donde soy o en ciudad donde vivo es impensable estar bebiendo de noche en la calle en invierno porque puedes morir de congelación.
Los padres de esa niña... sabían lo que pasaba porque con anterioridad la niña había sido llevaba a casa por la policía... ¿tenían forma o estrategias para intervenir o para hacer algo? ¿Qué haríais vosotras en un caso así?
Las campañas contra el alcohol son escasas y no tienen el enfoque adecuado, los chavales aprenden mejor con experiencias directas... es más efectivo que alguien que ha pasado por las drogas o el alcohol les explique todo lo que se pierde y todos los riesgos a que alguien se ponga a darles la chapa sobre el asunto. Basta que les digamos "no bebáis que es malo" para que lo hagan, al final es una forma de sentirse mayores, de desinhibirse o de evadir sus problemas.
Una vez trabajé con un psicólogo que decía (suena tremendo lo se) que el asunto no era prohibir algo que van a probar como las drogas sino explicarles la importancia del no abuso, de saber lo que toman, de no mezclar.... ya que lo van a hacer y van a tomarse una copa decirles y enseñarles estrategias para conocer sus límites, para no caer en la presión del grupo, para no abusar, autoestima para quererse como son y para no buscar en el alcohol la fórmula mágica para ser de otra forma.
Yo fui una adolescente fácil, siempre le decía a mi madre con quien estaba y donde estaba, nunca bebía hasta desfallecer porque me daba pánico estar borracha y hacer algo de lo que pudiera arrepentirme a sique tomaba algo, lo justo por aquello de no ser la rara. Jamás me he emborrachado... de hecho era ir a una discoteca y ver a gente borracha y darme bastante vergüenza ajena.
Mi hermana si se cogió un coma etílico... se tomó una botella de wiski... o casi una botella... ¿motivos para hacerlo? pues a saberse cuando una tiene 14 o 15 años hace muchas chorradas... a mi hermana sus amigos llamaron a la policía avisando de lo que le había pasado y la dejaron allí tirada (supongo que estarían mirando mientras la policía llegaba), de eso mi hermana sacó una cosa en claro: "no ha vuelto a probar ni una gota de alcohol" no hizo falta que mis padres le dijeran nada, ella sola llegó a esa conclusión.
Juzgar es fácil... no sabemos más que lo que hemos leído en las noticias... todos olvidamos lo que hicimos a esa edad, las tonterías que uno hace para sentirse integrado, la presión de ser diferentes, querer ser reconocido por los demás, evadirte de quien eres para convertirte en otro... ahora las niñas de doce años llegan al instituto siendo niñas y quieren de repente ser mayores, si encima estaba gordita o era tímida o lo que fuera encontró en esa botella la fórmula para simplemente evadirse... la pena es las consecuencias que tuvo aquello.