martes, 20 de enero de 2015

REPOLLETE, PRINCESITA Y UNA CARRERA

Princesita es toda una atleta, salta, corre y hace posturas imposibles desde bien pequeña, es muy ágil y tiene una motricidad sorprendente. Esto siempre ha sido así y es una realidad.
Papimelli es un loco de correr…. Vamos que le chifla y en los últimos años carrera que ve carrera a la que se apunta, además de correr todos los días por motivos de trabajo, vamos que en el trabajo corren todas las mañanas.
El llevaba tiempo pidiéndome apuntar a Princesita a una carrera en la categoría “chupetines”, pero lo hemos ido dejando, hace un mes tuvimos la oportunidad y apuntamos a la niña a una carrera benéfica a favor del banco de alimentos.
A Repollete no, y no es por querer discriminar a mis hijos, sino porque Repollete tiene un problema en las piernas y hasta hace poco su motricidad era pésima, se caía a la menor y sus piernas eran más débiles y por no me digáis que no lo apuntamos.
Ese día nos fuimos a un pueblo cercano a la carrera y Princesita estaba emocionada con su dorsal y vestida de Runner, y Repollete la miraba. En un momento determinado él me preguntó: ¿por qué yo no corro?.... y aquella pregunta sonó en mi cabeza: “Es verdad Papimelli, no se por que no hemos apuntado a este niño”… bueno si lo sabíamos porque hasta ese preciso momento Repollete tampoco había dado señales de querer correr ni nada parecido.
En la línea de salida estaba Princesita preparada para correr, con su dorsal y su padre al lado, Repollete y yo junto a las vallas mirando. Era la primera carrera de Princesita a sique en la salida estuvo algo lenta, pero una vez que vio de que iba la cosa empezó a adelantar y quedo más o menos por el medio a la hora de las llegadas.
Viendo que Repollete insistía en correr lo apuntamos con Princesita a la San Silvestre de nuestra ciudad. Y el día de la carrera nuestro hijo nos dio una gran lección.
Confieso que no creíamos que Repollete fuera a correr sin pararse o sin darse la vuelta, que posiblemente íbamos a ir para nada, pero mi Repollete cuando dieron la salida salió corriendo como una bala, su padre no hacía más que reírse y los dos tuvimos que admitir que nos había sorprendido lo bien que lo había echo, le felicitamos y él estaba tan contento porque le dieron de premio un litro de leche Gaza con chocolate. Aun me río cuando recuerdo las zancadas que daba cuando no hace mucho daba una zancada y caía al suelo. Tengo que confiar más en ellos y transmitirles esa confianza.
Princesita en cambio demostró una vez más que tiene autoestima para dar y regalar, quedó la tercera en la categoría chicas, pero si le preguntas te dice que ganó. Ella ganó la carrera porque corrió mucho, es su explicación.
A sique tengo tres ranners en la familia, sedientos de carreras, adictos a los dorsales… y yo voy detrás simplemente a sujetar la mochila y desearles suerte.


Me alegra que mi Repollete tenga por fin fortaleza en sus piernas, que ya quiera jugar con otros niños al futbol porque sienta que no se cansa, que confíe en si mismo tanto como para insistir que él también quiere correr, y me gusta que Princesita tenga esa autoestima envidiable que le haga pensar que ella ganó… aunque quedara la tercera.
Antes de correr ella le decía a su padre: Papi ¿y si no gano? Y Repollete le respondía: Princesita lo importante es intentarlo.

lunes, 19 de enero de 2015

UN REPOLLETE Y UNA RABIETA

Repollete lleva sufriendo que mami esté fuera de casa toda la semana ya cinco meses…. Le quedan otros tres. Primero todo era normal, no había nada que nos hiciera notar que mi querido Repollete estuviera pasándolo mal por mi ausencia. Después empecé a notar que cuando llego los fines de semana (el viernes) le cuesta un rato tirarse a mis brazos y llenarme de besos babosos, me parece que me castiga por esos cuatro días sin mi. Luego todo es normal, tan normal que llevo cinco meses pensando que en algún momento uno de mis hijos enseñaría la patita y me demostraría que no es tan normal que tu madre teniendo tú cuatro años se vaya de lunes a jueves fuera de tu lado.
Se que no debo castigarme ni mortificarme que es algo temporal y por un bien común y que al fin y al cabo ellos están bien.
Pero la semana pasada todo dejó de estar bien, o al menos eso recuerdo. Llegué el viernes sobre las cinco y mis peques estaban echados la siesta (si, aún la duermen), cuando se despiertan suelen hacerlo de muy mala baba, pero por lo general se les pasa al rato, pero ese rato no llegó o al menos para Repollete, mientras nos vestíamos para ir a dar una vuelta estuvo lloriqueando que no quería dar un paseo, seguía lloriqueando mientras le metíamos en la silla del coche, seguía durante nuestro paseo hasta que por fin su protesta se le pasó.
Desde que estoy trabajando fuera él está más unido a su padre al que antes ignoraba (cosa de la que me alegro) a sique durante todo el paseo que dimos fue agarrado a él tan contento, luego empezó a jugar con Princesita llegando a un punto en que empezaron a correr entre la gente y a desobedecer, por miedo a perderlos les agarramos de la mano y les advertimos que si seguían portándose así no íbamos a cenar, la cuestión es que por algo que no recuerdo les castigamos sin irnos de tapas (que es lo que íbamos a hacer y les encanta) y entonces Repollete se tiró al suelo a chillar y llorar y revolcarse como cual croqueta… no éramos capaces de agarrarlo y ponerlo de pie, ni de calmarlo ni de meterlo en el coche ni de nada. Unos chicos en la puerta de la frutería sonreían con esa sonrisa de “si, esto que te está pasando yo ya lo he vivido, te compadezco”. Papimelli y yo intentábamos meter en el coche a Repollete lleno de ira y de enfado, Princesita miraba la escena perpleja, una señora se nos acerca.
La señora enfundada en un abrigo de piel (a saberse cuantos bichos habían matado para hacerlo) va y nos dice: “Perdonar…. Es que estaba en la tienda y estábamos todos oyendo y estábamos preocupados…. ¿Qué le pasa?”.
La pregunta me pareció absurda y fuera de lugar…. Vamos a ver…. Ves a un niño berrear como un loco, y a sus padres intentando no perder los nervios y te acercas ¿a que?... Yo no contesté, intentaba calmar al niño, diciéndole que las cosas no se piden llorando, que si grita no le entiendo…. Y mientras una señora cotilla mirándonos y casi juzgándonos…. Igual somos los únicos padres del mundo cuyo hijo tiene una rabieta, igual los hijos de esta señora jamás tuvieron rabietas. Posiblemente muchos de los que allí veían la escena de mi hijo poseído pensaron que ¡menudos padres! O algo parecido. Porque desgraciadamente al ser humano le encanta juzgar y dar opiniones no pedidas. Mire señora…. No pregunte si viene ayude y si no quédese en la tienda donde estaba calentita. ¿nunca ha visto a un niño con una rabieta?
REpollete no suele tener rabietas, bueno yo diría que nunca las ha tenido, pero a riesgo de quedar como una prepotente mejor diré que no suele tenerlas. En la calle jamás… eso fijo, es un niño al que si dices no se queda con el no aunque antes te pregunta ¿Por qué? No es un niño que suela pedir nada y verlo así me dio miedo.
El resto del fin de semana fue una rabieta continua. Intenté dialogar con él…. Y al final simplemente le dije que si durante la semana estaba triste o enfadado que le pidiera a su papá hablar conmigo y que juntos me llamaran por teléfono.
Yo que soy muy dada a culpabilizarme he pensado que quizá nota algo la ausencia de su mami y la falta de mimos, en cambio este fin de semana todo ha estado perfecto en todos los sentidos. Intento que él exteriorice lo que le preocupa, pero no dice nada.
En cambio Princesita es otra cosa… ella me preguntó por qué iba a trabajar, yo le expliqué que los papas y las mamás van a trabajar a cambio de dinero, con ese dinero se puede pagar el vivir en una casa, tener luz y agua, comida y ropa y además comprar juguetes.
Ella me miró y me respondió: “Mami, yo ya tengo muchos juguetes”
Y a mi, se me rompió el alma, porque tiene razón, porque lo material no suple la ausencia de su madre.
La rabieta de Repollete me dejó destrozada y con un sentimiento difícil de explicar, la conversación con Princesita me hizo darme cuenta de lo listos que son los niños y de cómo para ellos el mundo es mucho más sencillo.
Solo quedan dos meses, dejaré el trabajo de mi vida para estar con mis hijos que realmente son lo más importante de mi vida. Es una pena, no poder tenerlo todo en el mismo sitio y al mismo tiempo.
Repollete sigue estando igual de empalagoso… nada ha cambiado, yo solo recuerdo la que montó en medio de la calle en una zona céntrica… y se que a muchas de vosotras os habrá pasado, pero a mi en cuatro años nunca. Ahora me mira, abraza y besa y me dice: “no voy a volver a llorar por una tontería, no me gusta verte triste”.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

ADIOS 2014

1. La ilusión de ver como mis hijos escribían por primera vez su nombre.
2. La poesía del día de la madre que casi me hace llorar al ver a mis niños recitarla.
3. Ver la ilusión en la cara de mis hijos el día de Reyes que conocieron personalmente a los Reyes Magos y tomaron churros con ellos.
4. Volver a trabajar aunque sea lejos un tiempo.
5. Los abrazos de mis hijos cuando vuelvo los viernes a casa y las cosas que me cuentan como si estuvieran esperando a que yo regresara para darme todo tipo de información importante.
6. Volver a sentirme bien conmigo misma después de mucho tiempo sintiéndome una sombra de lo que fui.
7. Descubrir que tenga al lado a quien tengo que tener y que cada año hago limpieza de gente tóxica.
8. Volver a conducir tras tres años sin hacerlo y sentirme más fuerte por ello.
9. Tomar tortitas con nata con mi hermana y hablar de lo que sea como la mejor terapia anti estrés.
10. Echar de menos a Papimelli durante la semana y darme cuenta de que esa sensación tras 17 años juntos es maravillosa.
11. Ver como mis hijos están más altos y guapos… y como ya definitivamente no tengo bebés, tengo niños de 4 años.
12. Seguir yendo contra corriente y que eso me haga seguir sintiendo bien.
13. Ver como mi princesa corría una carrera solidaria y como lo hacía con determinación, y al terminar darme un gran abrazo y decirme: no he ganado, pero me lo he pasado bien.
14. Que mi Repollete me llame guapa, saber que eso no es verdad pero creérmelo como cuando me lo llama su padre.
15. Montar el árbol de navidad con ilusión, y que el árbol se convierta en un árbol mutante cuyas bolas cambian misteriosamente de sitio.
16. Celebrar el cuarto cumpleaños de mis hijos solos los cuatro haciendo las cosas que más nos gustan y en familia.
17. Superar las cosas malas de la vida siendo consciente de que estas me harán más fuerte.
18. Quedar con las mamis del cole para una cena y que esa cena casi por obligación se convierta en la noche en que más me he reído en mucho tiempo… espero poder repetir.
19. Ir a trabajar a las 7 de la mañana y hacerlo cantando como una loca a todo volumen Fito y los Fitipaldis…. Es una buena forma de empezar el día.
20. Seguir en la blogosfera y seguir conociendo gente interesante.
21. Que Repollete siga buscando mi regazo como consuelo cada vez que le pasa algo terrible como que su hermana le quite un juguete.
22. Disfrutar llevando al cole a mis hijos los días que no trabajo, y recogerlos viendo sus caras de ilusión porque Mami está ahí.
23. Dormir abrazada a Pamelli, y despertar con él, aunque en medio de la noche me robe mi espacio en la cama, me quite la sábana o me de una patada.
24. Preparar bizcocho de chocolate a mis peques cada domingo que me voy a trabajar, y que ellos me ayuden.
25. Cumplir 34 años y empezar a notar que tengo arruguitas, intento positivar pero no se si me sale bien.
26. Ver como mis hijos montan en bici por primera vez.
27. Recibir noticias de alguien que creía se había perdido en el camino y rencontrarnos aunque sea a través de watsap.
28. Descubrir que a Papimelli no se le da nada mal hacer de canguro y señor amo de casa durante la semana mientras yo estoy fuera.
29. Estar orgullosa de lo que tengo y de lo que soy.
30. Creer que el 2015 podrá ser aún mejor.

martes, 30 de diciembre de 2014

LA FAMILIA POLÍTICA Y LOS REGALOS

Mis suegros tal y como os he contado otra vez no se han criado en un modelo familiar standar, no tenían una familia con la que compartir la navidad o a la que regalar y por tanto para ellos a día de hoy la navidad juega un papel importante y los reyes son sagrados. Y cuando digo sagrados digo que a ellos les da igual comer un mes entero patatas pero los regalos los hacen pese a quien le pese.
Los conozco hace 17 años y creo que solo han acertado con mi regalo dos veces... los pobres lo intentan pero creo que no se han parado a pensar todavía como soy yo y las cosas que me gustan.
En mi momento yo era muy repija a la hora de vestir, y se les ocurrió que para darle solución a eso lo mejor era comprarme un bolso de ante rosa fosforito con florecitas camprestres... nunca me lo puse aunque si le di uso como neceser, sinceramente era un bolso para una niña o para alguien con poco sentido del ridículo.
Otros dos bolsos me han comprado y siempre del gusto hippi de mi suegra, un año coincidió que yo le compre un bolso a ella y ella a mi, y los dos bolsos eran del gusto de ella... no recuerdo que hice con el mío, pero posiblemente jamás lo usé y terminaría tirándolo o algo parecido. Es lo que tiene comprar cosas sin pensar en el gusto del otro.
El siguiente regalo típico en estas fechas es una colonia, y mira que hay donde elegir, te vas a una tienda y tienes un amplio muestrario de todo tipo.... pues ellos me cogieron exactamente la misma colonia tres años seguidos... de los chinos.
Vamos a ver... no es por quedar de desagradecida, me gusta el detalle pero seguramente deberías tener en cuenta que si te hacen un 3x2 deberías regalar esas tres colonias a tres personas diferentes. Nunca las usé, una colonia es un regalo muy personal pese a quien el pese, se que es el típico regalo que uno hace cuando no sabe que regalar, pero es muy personal... y no intenten señores convencerme que esa colonia de los chinos es igual al perfume que yo uso porque no me lo creo.
Pero si os sorprende el echo de la misma colonia tres años seguidos os diré que a Papimelli le regalaron dos veces el mismo jersey en el mismo año (cumpleaños y navidad), el jersey era bonito... pero quizá tenía que haberle recordado a mis suegra que si todos los años le regala un jersey a su hijo tendrán que echarnos de casa porque o los jerseys o nosotros: todos no cabemos.
A mis niños tampoco les faltan sus reyes, mis suegros han roto la regla más sagrada: no regales a unos niños juguetes torturadores de padres. Ellos rompen con eso y ya tenemos: tambor, arpa, piano, maracas, panderetas, xilófono y juguetes de lo más ruidosos. Algunos los hemos dejado en su casa con aquella escusa de: "ufff déjalos aquí para cuando vengan tengan con que jugar". Y estos ultimos seis meses que yo trabajo fuera cada vez que vienen traen cajita de pinturas, cajita de rotuladores y libros para pintar. Eso lo multiplicaís por 24 semanas que han estado viniendo y podréis imaginar que puedo montar una papelería.
Este último año en un reto a la originalidad nos regalaron a mi cuñada y a mi la misma camiseta, si, la misma, y fíjate que en la tienda la tenías de cien colores diferentes pues no... negra que combina con todo.
En 17 años solo han acertado cuando me cogieron un set de baño con su gel, sus velas, sus cremitas y otro año unos pendientes bien chulos.
Yo les agradezco la intención, el tiempo que dedican a escoger y demás... pero siempre le digo a Papimelli que sabiendo como están a nivel económico yo preferiría que ese dinero de reyes y cumpleaños lo invirtieran en irse por ahí unos días y no en cosas que luego no se que hacer con ellas.
Algunas os lanzaréis a mi yugular diciendo que lo importante es la intención, si la intención es importante, pero también lo es coger algo que sabes que va a gustar, se supone que ya deberían conocerme y saber como soy y lo que me gusta, por ejemplo un libro.

lunes, 29 de diciembre de 2014

PAMIMELLI REGALANDO

Hace unos días leí ESTA ENTRADA en el blog de Mamá de Parrulín y Xoubiña sobre los peores regalos de nuestra vida. Leerla porque cuenta cosas que nos han pasado a todos en algún momento de nuestra vida.
Llega la Navidad y parece que nos vemos obligados a regalar algo a todo el que pase por ahí, bueno yo hace mucho tiempo que he limitado el tema regalos, de echo Papimelli y yo no solemos hacernos regalo, bueno en realidad yo no le hago regalo y él me hace unos cuantos que va dejando escondidos por la casa con cartelitos.
En mi caso no le hago regalo, creo que es más cómodo que él vaya y coja lo que quiera y le guste, como eso nunca sucede de vez en cuando ya le cojo lo que se que quiere sin que tenga que haber una razón.
De novios él me compraba todas aquellas cosas que teniendo en cuenta que yo estaba en el instituto y luego en la universidad yo no podía comprarme, y fué así como tuve cosas útiles como aquel bolso que me encantaba, inútiles como millones o trillones o cuatrillones de peluches, poco prácticas como ramos de flores o que directamente nunca usé como un Discman (nuevo y aún guardado en su caja en casa de mis padres).
Con el tiempo empecé a ser menos sutil y cada vez que yo quería algo directamente le mandaba una indirecta directa. Recuerdo lo que me costaba ahorrar de mi paga de adolescente para hacerle un regalito decente... porque claro a mi me daban mi paga y de ella tenía que estirar para que me dieran para todo y él que ya trabajaba tenía su sueldo para regalar lo que quisiera.
Un año le compré un reloj de estos estupendos que me costó un pastizal y como no me llegaba le pedí un préstamo a mi madre.... ella me lo dió a cambio de nada porque por aquel entonces yo estaba en la universidad y Papimelli me traía y llevaba de Ciudad donde Estudiaba a Ciudad de Donde Soy y era un poco la forma de compensarlo por la gasolina.
Cuando lo conocí me encapriché de un cerdito de peluche, y él se negaba a comprarme el dichoso cerdito porque decía que el animalito era poco apropiado... ¿que tiene de malo un cerdito?
En aquella época con 16 años me hacía ilusión regalarle y que me regalara.... y recuerdo aquellos pedazo ramos de flores que me enviaba porque sí... o los que me enviaba para pedirme perdón por chorradas...
REcuerdo el día que fuimos a un bar a tomar algo y me mandó a buscar el pictionari para jugar... yo fuí mosqueada por el echo de que me enviara a mi en lugar de ir él... y dentro del pictionaria había una preciosa pulsera de plata... bueno lo de preciosa es un decir porque se fué con mi mejor amiga a comprarla y era del perfecto gusto de mi perfecta amiga que no del mío.
La última vez que se fué a Lejano País coincidía con mi cumpleaños y justo en ese día me mando mensaje para que mirara dentro de un armario donde él había dejado escondido mi regalo.
REconozco que él se lo curra con esto de los regalos aunque no siempre acierte... hace unos años me regaló un collar con unos pendientes que tendré que esperar 40 años para ponérmelos porque son de abuela total, le di un beso le dije que me encantaban y nunca más se supo, nunca más preguntó claro...
Cuando estaba en el instituto me regaló un chandal con unas zapatillas para ir a correr... error a mi no me gusta correr... y no aguanto su ritmo, creo que si alguna vez lo usé fué para estar en casa.
De novios me regaló alguna vez música de grupos que le gustaban a él... si, debió pensar que al ser pareja estabamos en fase compartirlo todo y la música que me regalaba era más de su gusto que del mío.
Recuerdo hace años cuando esperaba al crítico momento para comprarles algo a sus padres y nos veíamos el día cinco comprando lo que se nos ocurría... y al principio pensábamos que algo bueno y caro sería el mejor regalo, ya que sus padres dada su economia no pueden permitirse otra cosa y les comprábamos un reloj precioso y estupendo o un bolso maravilloso, hasta que nos dimos cuenta de que sus padres dado lo bohemios que son son más felices con cualquier chorrada como por ejemplo una linterna para cuando se van de camping o una mochila para cuando van al monte a andar.
Con el que nunca ha acertado es con su hermano, quizá porque no se conocen en absoluto... y nunca supo que música le gustaba, o que perfume era su favorito o si le gustaban las consolas y terminaba regalándole cosas que finalmente usaba el mismo porque su hermano dejaba en estado de abandono en casa de sus padres.
Yo para acertar con él tiendo a cogerle cualquier cachivache electrónico... y acierto... claro que si le compro unas entradas para ir a ver al Barsa también acertaría, lo malo es que me tocaría ir con él... y eso ya no lo tengo tan claro.
Después de 17 años con él tengo claro que el mejor regalo me lo hizo en 2010 cuando nacieron nuestros niños.

domingo, 28 de diciembre de 2014

SOBRE MALCRIAR Y NO TENER NADA

Mi trabajo es duro emocionalmente, cada día me topo con historias muy fuertes de familias o personas mayores… pero la semana pasada me topé con un caso que me hizo pensar.
Una chica de mi edad… 34 años, acababa de ser madre, yo solo fui a su casa a ver como era su entorno social y modo de vida. Me topé con algo que no esperaba, una chica con formación (psicóloga) un marido también con un buen trabajo y un bebé recién llegado.
No se por qué pero más allá de lo profesional estuve un rato hablando con ella…. Acababa de tener a su niña hace unos meses, un bebé que fue prematuro a las 31 semanas, un bebé muy deseado tras dos pérdidas gestacionales avanzadas y numerosos abortos. Esa chica me decía que había perdido la cuenta de cuantos tratamientos había echo y que su hija era muy muy muy deseada y que posiblemente la iba a malcriar todo lo que pudiera. Ella lo dijo en broma… pero me dio por pensar.
Cada vez hay más niños que llegan en esa situación, niños deseados que llegan tras numerosos tratamientos o pérdidas gestacionales y que han sido tanto tiempo esperados que luego solo nos queda tratarlos como si fueran de cristal, como si se fueran a romper, como si el sueño fuera a desaparecer. A veces sobreprotegemos. O los malcriamos quizá… les damos todo porque hemos esperado tanto tiempo a que llegaran que solo queremos hacerles felices.
La madre me enseñaban el ropero de su niña y me decía que posiblemente esa niña tenía más juguetes de los que debería y más ropa de la que debería, una madre psicóloga que sabe perfectamente que a los niños no hay que darles tanto colmaba a su hija de todas aquellas cosas sabiendo que era un bebé… ¿Qué pasará en unos años?
NO digo que esta madre malcríe a su hija ni mucho menos que todas las que vengamos de tratamientos de fertilidad nos volvamos unas consentidoras, ni que por venir de tratamiento sea más deseado que un niño que venga por método tradicional.
Ésta madre me contaba que trabaja con niños en un colegio y que antes de quedarse por fín embarazada y ver los dramas de muchas familias le daban ganas de coger a todos esos niños y meterlos en su coche y llevárselos a casa. Imaginar que cada día veis el drama de unos niños que no tienen todo lo que necesitan (no solo a nivel económico) y que tu deseas uno y no lo tienes. Tiene que ser duro muy duro, no quiero imaginarlo.
Aunque trabajo en Servicios Sociales tengo claro que no puedo soportar casos que tienen que ver con menores y menos con bebés… no puedo… creo que desde que soy madre estoy muy sensiblera con esas cosas y me cabrean cosas como esa madre que abandonó a sus tres hijas en su piso… la mayor de 3 años. No lo entiendo… decían ayer en la tele que se vio “saturada” yo tengo mellizos me he visto miles de veces saturada y jamás he cerrado una puerta dejando atrás a mis hijos solos.
Entiendo esa idea de “voy a darle de todo” o “voy a mimarla de más”… entiendo que su deseo ahora que su hija es tan pequeña es colmarla de tantas y tantas cosas que ha estado esperando dar… seguramente con el tiempo y cuando le baje el subidón hormonal no piense igual. Y se de cuenta de que una cosa es mimar (para eso nunca es en exceso) y otra malcriar.
Ayer fuimos a llevar los juguetes que nos sobran a un centro de madres solteras, mis hijos son conscientes de que tenemos muchas cosas y he intentado explicarles que hay niños que no tienen nada, creo que Papá Noel ha sido generoso en exceso y hemos llevado algunas cosas que ya no usamos. Princesita me ha preguntado: “¿por qué Papá Noel no trae juguetes a esos niños?, se han portado mal?” no he sabido muy bien que responderle.
En la calle hace frío… y por una razón que desconozco se han multiplicado los mendigos por las dos calles principales de la ciudad. Princesita mira y remira y finalmente se atreve a preguntar:
“¿mami que hacen esos señores sentados en el suelo?, que pone en el papel que tienen (cartel)?”… y leo esos carteles y curiosamente muchos de esos pobres tienen 4 hijos…. Me pregunto si es verdad y quiero pensar que si. A lo de que hacen allí no se muy bien que contestarle. “Nosotros tenemos suerte Princesita, papá y mamá trabajan y ganan dinero para poder comprar comida y pagar una casa”, Princesita me mira sorprendida “¿y juguetes?” ….
“Si, Juguetes también Princesita”, entiendo que para ella sus juguetes son lo más importante, a mi me da más miedo una nevera vacía que un juguete.
Ella me mira sorprendida y me pregunta si tengo alguna moneda para darle a una mujer que pide comida y ropa para sus hijos… le doy una moneda y ella la lleva a la caja. Seguro que a esa mujer le gustaría poder malcriar a sus hijos, pero tiene que pedir para darles de comer, seguro que le gustaría comprarles un juguete pero tiene que pedir para poder vestirlos.
No se si Princesita ha entendido algo… ella, me miraba y me decía: “Mami hace mucho frío para estar ahí sentado….” Y enseguida corrió a mirar un escaparate de una juguetería.

jueves, 11 de diciembre de 2014

NAVIDAD

Ya estamos oficialmente en Navidad, hemos aprovechado el puento para montar el dichoso arbolito y para hacer la “ruta de las luces” dícese irte con tus cachorros al centro de la ciudad a ver luces. Si las luces tan monas que ponen para decorar durante estas fechas y que te recuerdan que tienes que ir haciendo las compras porque se te echa el tiempo encima.
Además de lucecitas hemos ido a ver belenes, nos hemos pegado a los escaparates a ver al niño jesus, con la virgen la mula el buey y toda la panda. Allá donde había un belén o un árbol allá iban mis hijos a pegarse y luego era superchungo despegarlos de allí.
Odio la navidad, si, soy así de rara, se que hay gente a la que le encanta, pero a mi no.
Desde que soy madre me gusta un poquito más, mi primera navidad de madre la pasé yendo cada tres horas a neonatos a darles el pecho a mis hijos, Los primeros reyes de Repollete fueron en una incubadora esperando el alta, el rey Baltasar fue a visitarlo y le regaló una vaca enorme que ahora está sobre su cama.
Esas navidades no fueron navidades…. Mi siguiente año como madre tampoco lució muy bien, estaba tan cansada que casi no llego a las uvas y el día de nochebuena fue casi una tortura no dormirme mientras cenaba.
El año pasado la cosa cambió un poco, Papimelli volvió de Lejano País justo en Navidad, me hizo ilusión ir a comprar el regalito a los peques y montar el árbol. Pasamos las fiestas solos en Ciudad donde Vivimos porque recuerdo que hubo una ciclogénesis regresiva con un temporal terrible y no nos apeteció meternos en carretera, además coincidió que los niños tuvieron algo de fiebre y no viajamos. Aquí solos la mar de bien.
Este año la cosa apunta diferente, a mi me apetecería quedarme en casa aprovechando vacaciones (llevo desde verano sin pisar por mi casa y trabajando fuera), entiendo que Papimelli quiere ira Ciudad de donde Somos a pasar la nochebuena con sus padres (solo con ellos). El plan no me apetece nada, y más desde que hace más de 6 meses que no se nada de ellos y me encuentro a mi suegra en una tienda con mi cuñada y no me dirige ni la palabra…. Vamos que la cosa está raruna con ellos, creo que no entienden que me haya ido a trabajar fuera y haya dejado a su hijo abandonado.
Como soy un bruja mala malísima, he decidido que muy a mi pesar iremos en nochebuena a su casa y que para que vean que de bruja poco iremos con los niños, aún sabiendo que estos dos a las diez se me quedan dormidos encima del plato de sopa. Haré el esfuerzo de “soportarlos” por el bien familiar, ya estoy ensayando mi sonrisa.
Por lo demás ya ando buscando regalito cumpleañero para mis peques, su cumple es el 18, y he pensado que para no volverme loca con tanto consumismo y no abusar de tanto regalo les voy a coger un cuento y un puzle, renovamos surtido y ellos tan contentos.
Papá Noel dejará algo en casa de mis padres a sique yo no les voy a coger nada, Los reyes magos dejarán algo en casa de mis suegros a sique posiblemente tampoco les coja nada. No quiero que vean estas tres semanas navideñas como regalos a todas horas sin un por qué.
Este año también iremos a ver a los Reyes Magos al trabajo de papá el año pasado se quedaron flipando cuando los reyes les llamaron por su nombre y les dieron un regalo. Repetiremos fijo.
Me gustaría también llevarlos a la cabalgata de Reyes, hasta ahora no hemos ido, aquí hace mucho frío y la cabalgata de Ciudad de donde soy es de lo más cutre, a la de Ciudad donde Vivimos no hemos ido nunca, habrá que probar.
Siguen sin gustarme las navidades, una noche cenaremos donde mis padres, solos los cuatro como cualquier otra noche del año y otra noche cenaremos con mis suegros solos los cuatro (bueno y los niños) como cualquier otra noche del año. Por lo menos en casa de mis padres habrá conversación porque donde mis suegros desgraciadamente eso escaquea.
Total que han tenido que nacer mis hijos para que le vea un punto a esto de la Navidad, aunque sea por ver la cara de felicidad de mi hija cuando me pide un patinete o la cara de susto de Repollete cuando todo nervioso me dice que él no sabe que pedir.
Me tocará trabajar, los peques irán a Ciudad de Donde Soy a pasar las vacaciones, estarán en casa de mi madre mientras yo trabajo y luego tengo toda la tarde para ellos. A sique este mes de diciembre me sirve para tenerlos cerquita después de estar desde Septiembre viéndolos solo el fin de semana. Ese es mi mejor regalo, tenerlos cerquita y oír sus risas y poder tocarlos.
A este 2014 le doy las gracias por haberme servido para darme cuenta de algo que ya sabía: tengo a mi lado al mejor padre y al mejor compañero que lleva cuidando de nuestros hijos desde septiembre él solo y que le da tiempo a ponerme una lavadora y fregar un baño… y que cada viernes me recibe con una sonrisa.
Y a 2015 solo le pido que todo siga como está y que me de paciencia para entender y salud para disfrutar.